Hay sabores que nos recuerdan de dónde venimos. Y hay técnicas que nos retan a dar un paso más allá. El cóctel de Gabriela Solano, tercer lugar de la Generación 50, logra justo eso: conectar lo que nos fue heredado con lo que estamos aprendiendo a construir.
Inspirándose en el tequila y el maíz —dos emblemas de México—, Gabriela desarrolló una bebida que mezcla emoción, tradición y aprendizaje. A lo largo del proceso, se enfrentó a técnicas nuevas como la clarificación con milk punch, espumas y su primera infusión de destilado.
“Inspirado en el tequila y el maíz, ambos como emblemas de México, este cóctel juega con técnicas que han sido un reto para mí, como la clarificación a base de milk punch o las espumas, que en este caso es una espuma de mamey, además de experimentar por primera vez infusionar un destilado con algo más para añadir diferentes notas.
Esta bebida representa el cariño profundo, lo que permanece y lo que nos fue heredado con amor.”
El resultado fue una bebida con técnica, historia y mucho corazón. Espuma de mamey, notas infusionadas y una estructura que equilibra el cariño por las raíces con la curiosidad por seguir experimentando.
En la UMM celebramos usar la coctelería para contar una historia. La de Gabriela es una que se queda en la memoria.

